ANDA SUELTO SATANÁS.

En 1978 veía la luz el disco Albanta de Luis Eduardo Aute, de donde saldría uno de los temas míticos de la banda sonora de La Transición, Anda suelto Satanás. Con posterioridad, otros artistas como Rosendo, Barón Rojo y ahora mismo, Gurruchaga y su Orquesta Mondragón, han versionado y puesto al día el emblemático corte. De hecho, sirve de título al nuevo trabajo que el músico vasco y su banda acaban de sacar al mercado en recuerdo/homenaje a los cuarenta años de andadura musical. Vi la entrevista que le hicieron la otra noche en La Sexta y me reí con su imitación (sí, otra más, es un no parar, una fuente de inspiración servida en bandeja a todos los cómicos del orbe civilizado) de Trump con la que pretende ir de gira por esos pueblos de España. El “payaso malo y peligroso”, como define Gurruchaga al inefable presidente norteamericano, es el nuevo Satanás que, si bien ha debido encajar ya un par de reveses y alguna que otra llamada de atención por parte de ese molesto sistema de división de poderes tan querido por el país al que tiene el gusto de conducir, apenas se acaba de desatar y está por ver todo su potencial destructor.

Con todo, Trump no es más que una de las múltiples manifestaciones contemporáneas con las que el Maligno gusta de presentarse. Sí. Anda suelto Satanás. Un cuerno, o una pata, la ha metido en Irak. Otra, en Siria. El rabo lo menea últimamente por toda la vieja Europa: Francia, Holanda, Reino Unido… Está detrás de todos los atentados de los últimos años, pero también asoma, sale de las bocas de esos líderes de partidos nacionalistas de extrema derecha que rentabilizan el miedo y obtienen superávits de la desmemoria histórica.

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¡Ellos se lo han buscado!

“A Ortega Lara habría que secuestrarle ahora.” Éste es uno de los tuits publicados entre noviembre del 2013 y enero del 2014 por el que su autor, el cantante del grupo Def con Dos, César Strawberry, ha sido condenado, nada más y nada menos que por el Tribunal Supremo, a un año de cárcel y a 6 años y 6 meses de inhabilitación absoluta por el delito de enaltecimiento del terrorismo y humillación a las víctimas. La sentencia ha sido casi unánime. Uno de los magistrados solicitó la absolución del acusado al interpretar que ése y los demás tuits del cantante no pasan de ser “meros exabruptos” propios de un tipo de “subcultura que los emite como manera de protesta frente a un establishment que, no sin razón, los excluye.”

En otro de esos tuits, el ahora condenado recordaba con sarcasmo el atentado contra Carrero Blanco y sugería su aplicación a otros miembros históricos de la derecha de este país. La propia nieta de Carrero, al conocerse la noticia, ha declarado que le parecía una barbaridad que alguien pudiese ir a la cárcel sólo por un comentario de ese tipo.

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